Esto lo escribí con la intención de participar en un concurso (por eso lo raro de la primera línea), pero nunca lo terminé.
Nuestra Herencia
¡Malditos celos que enloquecen! ¡Perdí la cabeza, solo por querer rectificar las cosas! Hice lo mejor que pude,
¿sabes? No esperaba que te asustaras tanto; sé que a veces es difícil aceptar la realidad, sobre todo cuando te han
mentido al punto que confundes amor por amenaza, pero realmente creí que podrías hacerlo… No te preocupes, en
realidad ya no importa. Te perdonaré, como ya lo he hecho miles de veces antes.
Yo no quería tener que hacer esto, pero esas idiotas a las que llamas amigas me obligaron. Ni siquiera te das cuenta
de cómo te mienten para mantenerte alejada de mí, que realmente te amo y quiero lo mejor para ti, no como ellas que
eligen causarte tanto dolor, hacerme quedar mal porque soy “peligrosa”, ¿no has pensado que quizás quieren que me
temas? De no ser por todo ese veneno que te alimentan, no estarías temblando de miedo ahora mismo.
Sé que el piso está helado y te deben doler las manos, pero entiéndeme, por favor; ya no puedo dejar pasar esto por
alto. El que te perdone no significa que no habrá consecuencias. Solo necesito que me escuches y entiendas que soy
la única que te entiende, la única que sabe quién eres realmente y elige amarte a pesar de tus defectos e
incompetencias. Te juro que aquí conmigo no tendrás que preocuparte por insignificancias nunca más, no necesitarás
pensar en nada; no te pido más que comprensión. Sé que sigue siendo un esfuerzo para ti entender ideas complejas,
nunca te sacaste las mejores notas cuando íbamos en el colegio, después de todo, solo escucha con atención y
entiende que quiero lo mejor para ti.
¡Qué linda te ves siendo obediente! Bueno, ¿por dónde empiezo…? Pusiste cara de confundida cuando mencioné que
íbamos juntas en el colegio, así que asumo que no te acuerdas de mí, pero no te culpo, porque realmente nunca
hablamos. Yo no hablaba mucho con nadie, la verdad, ¡estaba tan ocupada contigo! Siempre había tanta gente alrededor
tuyo, gente malintencionada que solo buscaba hacerte daño, ¿alguna vez te preguntaste por qué no durabas con nadie?
Es porque ninguno de ellos te merecía. Todos se rindieron tan fácil, bastó con un poco de chantaje e intimidación
para lograr que te dejasen, pero eso solo demuestra lo poco que te valoraban, ¿no es cierto?
Suficiente con ellos. Me pone los pelos de punta, pensar que hay gente tan arrogante, tan ignorante como para
dejarte ir… De vuelta al tema, fuimos al mismo colegio toda la vida, pero tuve que repetir un año para que
quedáramos en el mismo curso, porque soy mayor que tú. Nada que hacer, no significa el más mínimo sacrificio; fue lo
que me permitió estar más cerca de ti por tantos años.
Me demoraba hora y media en llegar a ese colegio. Nunca tuvimos auto, así que salía temprano para llegar antes que
todos y asegurarme que nadie tratase de robar tus cosas o sentarse en tu asiento. Muchas veces sentí que se me iban
a congelar los dedos esperándote, las mañanas siempre eran tan frías… Pero valía la pena.
Todas las familias tienen tradiciones, por más pequeñas que sean. A veces es cómo preparan la comida o cantan el
cumpleaños feliz, pero la mía es un poco diferente. Aun así, la cumplo al pie de la letra. Es importante que la
cumpla, porque es muy reciente; la empezó mi papá conmigo, su única hija. Es otra cosa que tenemos en común: ambas
somos hijas únicas. Conozco a toda tu familia.
No, tonta, nadie de tu familia me conoce a mí, pero conocen a mi papá, porque él conocía a tu mamá. La conocía muy,
muy bien, ¡estuvieron a tan poco de casarse! Pero tu mamá sufría el mismo mal que tú: era demasiado inocente.
Confiaba plenamente en las intenciones y palabras de quiénes decían quererla, y por eso dejó a mi papá: lo acusaron
de ser violento, grosero y poco ambicioso. Supongo que para ellos el estar con el amor de tu vida no es suficiente
ambición. Qué triste debe ser vivir así.
Puede que no sepas esto, asumo que nunca te lo dijeron, pero se separaron por una vez que mi papá le pegó un poco a
tu mamá. ¡Una vez! Los moretones eran tan leves que se borraron al poco tiempo después, ¡qué exageración! Además,
fue por una buena razón, otro mal que compartes con ella: no sabes elegir lo que es mejor para ti. Mi papá solo
quería ayudar a tu mamá sacándole la cabeza de entre las nubes. Siempre actuó desde el amor, desde la preocupación;
trató de disciplinarla un poco, eso es todo.
Verás, mi papá valoraba muchísimo la disciplina, y me enseñó a valorarla también. Me costó un poco, pero fue muy
riguroso conmigo, y la verdad es que aprecio mucho todo lo que hizo por mí aunque en el momento no lograse
comprenderlo. Igual que tú en este momento.
Espero no pienses menos de mí por lo que voy a confesar, y te juro que ya no es así, pero yo al principio te odiaba
mucho. Te odiaba tanto que el solo verte era suficiente para hacerme querer gritar, golpearte, hasta matarte, porque
pensaba, desde mi ignorancia, que todo mi sufrimiento era tu culpa. Por ti me levantaba temprano todos los días a
congelarme sola en el pasillo antes de que abrieran la sala. Por ti no podía hacer amigos. Por ti tuve que responder
mal tantas pruebas, aun cuando me sabía todas las respuestas, ¡era tan frustrante!
Pero lo peor, lo que más odiaba entre todos mis sacrificios, era la disciplina física. Si me quejaba o hablaba mal
de ti, mi debido castigo era acostarme de espaldas en el suelo y recibir pisoteadas en el estómago y decir cosas
buenas de ti hasta vomitar. Muchas veces pensé que me iba a morir. Muchas veces recé por morirme, por no tener que
ver tu cara nunca más.
¡Qué vergüenza me da admitir mi estupidez!
Me demoré un poco, pero lo importante es que finalmente logré entender y apreciar lo que mi papá hizo por mí todos
esos años: me enseñó a ver lo que los demás no, sin importar cuánto afirmen lo contrario, ellos no son capaces de
amarte como yo.